Cuando bajó a desayunar con Alex, Arthur ya estaba en la mesa. Se sintió un poco incómoda, pero respiró hondo y trató de fingir que no pasaba nada.
- Buen día. - Saludó con calma.
Ella respondió al saludo y permaneció en silencio. Tan pronto como Alex se sirvió un poco de café, se levantó y trajo algunas pastillas, colocándolas a su lado sobre la mesa.
- Y no sirve de nada decir que no lo tomarás. - dijo Arturo serio. - Sabemos bien cómo pasaste estos últimos días.
Alex no dijo nada. Tomó los m