El gran día había llegado. Thomas y Tessa vendrían al mundo esa tarde de otoño. El día era soleado y la temperatura agradable: ni caliente ni fría. Bruna tenía dolor, pero estaba tan ansiosa que ni siquiera tuvo tiempo de saber cuán intensos eran. Tan pronto como llegó Arthur, se subieron al auto, todos hablando al mismo tiempo. Arthur parecía confundido, pero encendió el motor, también ansioso.
- Sigue respirando hondo. - dijo Ángela.
- Esta todo bien. – dijo Bruna con voz fina, volviendo a po