Alex trató de abrazarla, pero ella lo empujó. Él insistió y ella terminó aceptando su cálido y húmedo abrazo. La lluvia seguía siendo fuerte, pero a ella no le importaba.
- ¿Todavía amas al hombre que te abandonó? preguntó.
- ¿Aún crees que te busco por lástima? - respondió ella.
- No respondes a mi pregunta...
- Ni tú la mía...
- No creo que sientas pena por mí... Pero lo que más me preocupa eres tú. No quiero que sufras.
- Nadie quiere que sufra... Pero se olvidan de preguntarme qué pienso al