Dante miraba con ansiedad a su primo Ezra mientras era trasladado en ambulancia. No había perecido, sin embargo, la pérdida de sangre había sido grave, y se debatía entre la vida y la muerte. Zeus, con algunos golpes, llamaba a su hermano para solicitar su ayuda, y la policía de Santorini acordonaba el área mientras el forense hacía el levantamiento de los cuerpos de algunos sirvientes del lugar que habían perecido, además de algunos hombres que custodiaban el lugar. Apretando los puños, se sin