Sus ojos verdes escudriñaban aquella revista página por página. La primera nota, el matrimonio de Dante Morgan con una mujer de nombre Helena Lloyd. Su rostro lucía desencajado. A pesar de que aquella revista ya era relativamente vieja, aquel artículo del que ya nadie hablaba siempre lograba ponerla de mal humor, aunque, ese día en particular, su humor estaba peor de lo acostumbrado. Había viajado desde el otro lado del mundo para ver a Dante, para, según ella, recuperar al hombre con el que un