Emmy
La caja de cartón que llevaba en los brazos se sentía más pesada de lo que en realidad era. No contenía mucho: solo tres años de carpetas de inventario escritas a mano, una pila de registros de nómina certificados que había impreso antes de que el portal se quedara en gris y el pequeño temporizador de cobre que el abuelo de María había traído de Andalucía cuando la cocina no era más que un plano sobre una mesa de hule.
Estaba de pie junto a la puerta trasera de entregas, con el hombro sost