Lunes en la mañana
Danielle estaba sentada en el piso del baño frente a la taza sanitaria, las náuseas la habían sacado de la cama y no parecía que fueran a remitir. Sentía, aunque sabía que era una exageración, tener ese pensamiento, que botaba pedacito a pedacito los órganos internos, ya no tenía que vomitar, hasta las bilis las había sacado hacía media hora. Solo podía agradecer, que Maximilian se había ido a trabajar a la empresa, así no tenía que preocuparse por él estando por allí, si no