—¡Espera, plañí!¡Por favor, no corras así que me haces daño!— rogaba su hermana menor mientras era llevada casi a rastras por el sendero de árboles que atravesaba el bosque.
Pero ella no podía detenerseni ir más lento. Tenía que darse prisa y sacarla de allí cuanto antes. Tenía que ser rápida y llegar hasta el carromato de Beltrán si quería que todo saliera a la perfección.
Por eso estaba corriendo con Lorette de la mano. Ignorando sus ruegos. Debía hacerlo, tenía que hacerlo, solo así ella