Mundo ficciónIniciar sesiónSu cuerpo aún se sentía fresco tras dejar que el agua de la ducha cayera sobre su piel. Con el kimono de baño aún puesto y el cabello medio húmedo, Alejandro caminó con prisa hacia la sala: su teléfono no dejaba de sonar.
Era la hora de salida del trabajo. Diana jamás lo llamaría a menos que fuera algo verdaderamente urgente, y aun así, siempre prefería enviarle un mensaje o un correo. La impaciencia com







