(POV Kyler)
El reloj de la pared marcaba las cuatro de la mañana. El silencio en el departamento de Connor era tan denso que podía escuchar el latido de mi propio corazón, acelerado por una mezcla de determinación y miedo. Aria seguía dormida sobre mis piernas, su rostro iluminado apenas por el resplandor azulado de la luna que se filtraba por el ventanal. Se veía tan frágil, tan ajena a la tormenta que yo estaba a punto de desatar para salvarla.
Me incliné sobre ella, con cuidado de no moverme