(POV Kyler)
Llegué al edificio de Connor con los nudillos blancos de tanto apretar el volante. No me importó que todavía llevaba la ropa pulcra y gris de mi "nueva vida"; el cuello de la camisa estaba desabotonado, dejando ver el sudor y la desesperación que me empapaban. Subí las escaleras de dos en dos, impulsado por una rabia que me quemaba las entrañas.
Golpeé la puerta con una violencia que hizo que el eco retumbara en todo el pasillo.
—¡Connor! ¡Abre la maldita puerta! —grité.
Pasaron uno