(POV Kyler)
El sonido de las olas rompiendo contra las rocas de granito era el único latido del mundo en esa cala olvidada. Aria me miraba con una mezcla de asombro y adoración, con su mano todavía sintiendo la ligereza del dedo donde antes pesaba el anillo de Bruno. El beso que comenzó como una promesa dulce en la orilla empezó a transformarse, a ganar temperatura, a subir por nuestras columnas vertebrales como un incendio forestal.
No nos separamos. Sus labios buscaban los míos con una urgenc