Pasó la brocha con la lustrosa pintura blanca esmaltada, por la superficie de la base, mientras sujetaba un trozo de cartón en la otra mano para no manchar el amarillo de las paredes que ya había terminado.
La radio que habían tenido en la cocina de la cabaña estaba en el suelo, en una de las esquinas, sintonizando una emisora que ponía animadas canciones de pop. Había dejado el volumen bastante bajo, para poder oír a Michael si se despertaba.
No sabía lo que la entusiasmaba más, lo mucho qu