—Iría a buscar unas copas, pero no sé dónde están —dijo Laurent con voz insegura.
Sin decir nada, Kevin se acercó a una vitrina y sacó cuatro copas altas de champán.
Cliff tomó a Laura del brazo, y sugirió:
—¿Por qué no te sientas?, supongo que estarás cansada después del viaje.
—Ya veo que se parece a su hijo — sonrió ella, y se sentó en una silla.
Cuando todo el mundo tuvo una copa, Amanda levantó la suya.
—Brindaremos por… vaya, aún no me habéis dicho cómo se llama el niño.
—Michael —