Entre ellos pareció estallar una pasión casi imposible de contener, un deseo voraz que no conseguían saciar. Laurent sintió que un anhelo largamente enterrado en su interior empezaba a crecer y a inundarla, y se apretó con fuerza contra Kevin, susurrando su nombre.
Los labios de él empezaron a recorrerle el rostro y el cuello, marcándole a fuego la piel mientras sus manos la acariciaban y la exploraban con una nueva libertad.
Era demasiado pronto. En algún rincón de su mente que aún conservab