—Quiero que sepas que conozco a Lorraine Conningwood —al ver el instantáneo y aplastante miedo en los ojos de Laura, la mujer se echó atrás. No solía tener demasiado tacto, pero no era una persona cruel—. Ya hablaremos de ella en otra ocasión, en este momento creo que lo mejor será que me explique. Soy una mujer directa y firme, pero no me importa que me planten cara.
—Eso no se me da demasiado bien.
—Entonces tendrás que aprender, ¿no crees? Puede que lleguemos a ser amigas y puede que no, es