—¿Te quedaste con él?
Avergonzada, Laurent se sonrojó y después palideció de golpe.
—Estábamos casados, y pensé que podía hacer que funcionara. Cuando llegamos a la casa de sus padres, me odiaron nada más verme. Su hijo, el gran heredero al trono, se había casado a sus espaldas con una mujer insignificante.Vivíamos con ellos, y aunque hablamos varias veces de mudarnos, nunca lo hicimos. Eran increíbles, podías estar sentada a la mesa con ellos hablando de tonterías y sentir que te estaban ignor