—¿Cuánto tiempo llevas sola?
—No estoy sola —posó una mano sobre su vientre, y su sonrisa se ensanchó al sentir un movimiento. Tomó una mano de él , y la apretó contra su vientre—. ¿Sientes eso? Es increíble, ¿verdad? Aquí dentro hay alguien.
Él sintió el suave movimiento bajo su mano, y se sorprendió al notar un fuerte golpe. Sin darse cuenta, se acercó aún más.
—Eso ha parecido un puñetazo, es como si estuviera luchando por salir —conocía perfectamente bien aquella sensación de impaciencia, l