—¿Te refieres a si veo algo que hiera mi vanidad? No te preocupes por eso, no soy presumida.
—Todas las mujeres hermosas son presumidas, es normal.
—Una persona sólo es presumida si le importa su apariencia.
Entonces fue él quien se echó a reír, aunque con cinismo. Dejó el pincel, y dijo con incredulidad:
—¿Me estás diciendo que a ti te trae sin cuidado tu aspecto físico?
—No he hecho nada para ganármelo, ¿no? Fue un accidente del destino, o un golpe de suerte. Si fuera increíblemente intelige