—Si te atreves… —Las palabras salieron de ella sin saber qué hizo para que su voz sonara tan firme. El pecho se le infló con aire. Los dedos se cerraron alrededor del bastón—. Te morderé hasta sacarte sangre.
Adriel mostró una sonrisa torcida. La comisura de los labios se le alzó. Peligrosa. Divertida.
—Sabes que esas cosas me ponen duro. —Su voz sonó baja. Peligrosa. El aliento le golpeó el rostro. Cálido. Con olor a menta.
En respuesta, ella apretó los labios hasta formar una línea delgada. G