Mundo ficciónIniciar sesiónEl olor de Derek era varonil, fresco y poderoso. Me nublaba el juicio. Respiré profundo, siendo consciente que mi nariz comenzaba a congestionarse por el llanto, pero me negaba apartarme de su calidez.
Enterré la cabeza entre su clavícula y el cuello, permitiéndome consentir.
Sus brazos alrededor de mi cintura era una firmeza que no me había dado cuenta que necesitaba. Era como si quisiese transmitirme su fuerza.
Mi brazo enyesado imped&







