Mundo ficciónIniciar sesiónEl silencio se cernió sobre nosotros. Pude escuchar las agujas del reloj aumentando la tensión en la gran habitación.
―¿Qué quieres decir? ―Se levantó de la silla, avanzando lentamente hacía mí.
Quise encogerme lo suficiente hasta desaparecer.
―Lo que escuchaste. Es mi prestamista ―Aparté la mirada. No podía verlo a lo ojos.
―¿Le debes dinero a ese infeliz? ¿Cuánto?







