Mundo ficciónIniciar sesiónParpadeé repetidas veces, hasta que comprendí lo que me estaba diciendo.
Ya van, este hombre me estaba diciendo que el contrato no era de un año, sino de diez.
Gracias a Dios estaba sentada. De lo contrario me hubiese caído de culo.
Esperé ese sentimiento de dolor, rabia, enojo. Sin embargo, jamás llegó.
Enterarme que estaba atrapada con él por diez años debería ser mi mayor tristeza. Tal y como







