Capítulo 49: Bajo las garras del enemigo.
Apestaba. Siempre he sido amiga del alcohol, me ha acompañado en mis momentos más débiles, vulnerables, me ha ayudado a doparme cuando no puedo más con mis pensamientos negativos y su efecto me ha vuelto más animada cuando la tristeza prospera. Pero en estos momentos, odiaba el alcohol. Lo odiaba con mi alma.
―Puedes volver a besarme la mano ―habló con superioridad.
Lo miré con odio, sin importarme que las lágrimas de impotencia bañaran mis ojos.
―¿No vas hacerlo? ―continuó.
Apreté los l