Mundo ficciónIniciar sesiónNo me dolía el hecho de que mi propia madre quisiera matarme, pero si me provocaba rabia. Tampoco me importaba que secuestrara un banco. Después de todo, hace mucho que dejé de considerarla madre, lo único que me molestaba, era que se creyera con el derecho de reclamarme algo, que podía exigir el dinero de Derek como si le correspondiera.
―¡Despreciable mujer! ¡Eres una maldita! ―Le escupí, acertando en su hombro. Derek tomó mi muñeca y me colocó detrás de él c






