Mundo ficciónIniciar sesiónLa sala de demostración era espaciosa, olía delicioso y por supuesto, lucía caro. Y lo más sorprendente, Derek y yo éramos los únicos clientes.
Una vez que el empleado de la joyería se fue, dejando los cafés frente a nosotros, me dispuse a susurrarle en el oído a Derek:
―¿Cómo hace un lugar como este para mantenerse a flote con tan poca clientela? Las joyerías de imitación de mi anterior v







