—¡No! —exclamó Elisa, pero se sintió rota, subieron al auto y Rafael condujo.
—Con los papeles que me firmaste, Elisa, me encargaré de la exhumación de los restos de Lisardo, solo así podremos saber si donó o no su corazón. Además, en cuanto esos papeles salgan, obligaré a hacer una auditoria al doctor Obregón, así deberá decirnos quién es el donador de Leander Moctezuma.
Rafael detuvo su auto a medio camino.
Elisa tuvo miedo, pero vio a esos coches obstruyendo el camino, dos hombres estaban un