La fotografía temblaba en mi mano.
Mi padre y Helena Blackwood.
Sonriendo.
Cercanos.
Demasiado cercanos para ser simples conocidos.
—Evelyn.
La voz de Diana sonaba lejana.
—Evelyn, respira.
Pero no podía.
Porque si mi padre conocía a Helena...
Si mi padre tenía algún tipo de relación con ella...
Entonces Margaret también lo sabía.
Y Margaret...
Mi teléfono vibró de nuevo.
Harrison.
Esta vez una llamada.
Contesté con manos temblorosas.
—Evelyn. —Su voz era tensa—. ¿Dónde estás?
—En casa de Diana