La llamada llegó cuando aún podía saborear el ácido en mi garganta.
Harrison había cerrado el folder.
Diana me sostenía la mano.
Y mi teléfono vibró.
Número desconocido.
Pero reconocí el patrón.
Protección de testigos.
—Es Madison —dije.
Nathan levantó la vista bruscamente.
Harrison se tensó.
Contesté.
—Evelyn.
La voz de mi hermana sonaba pequeña.
Rota.
Como si hubiera llorado durante días.
—Necesito verte.
No dije nada.
—Por favor. Sé lo que Harrison encontró. Sé lo que dice el informe. Y teng