El sexto libro empezó a moverse en noviembre.
No de la manera en que el quinto había empezado a moverse: con un título que llegó de golpe en el sillón del salón un miércoles de marzo. El sexto no tenía título todavía. Tenía una primera frase y tenía la dirección que la primera frase señalaba, que era suficiente para que Evelyn supiera que lo que venía después de la primera frase era navegable aunque todavía no fuera visible.
Nathan lo supo porque en noviembre Evelyn salió del estudio a las diez