La decimoquinta Navidad necesitaba tres mesas.
Helena lo había determinado en octubre con el análisis de siempre: dieciséis adultos, ocho personas menores de dieciocho, dos personas por videollamada confirmada, margen de imprevisto del quince por ciento. Una mesa no alcanzaba. Dos mesas alcanzaban pero comprometían los flujos de circulación en el área entre el comedor y la cocina que Helena había documentado como zona crítica desde la Navidad anterior. Tres mesas resolvían el problema estructur