El teléfono del estudio vibró contra la madera de nogal.
Evelyn detuvo el movimiento de su pluma sobre el papel. La luz de la tarde neoyorquina entraba por el ventanal, bañando la habitación en un resplandor dorado y espeso. Contestó al segundo tono, el auricular sintiéndose frío contra su oreja.
—El libro de Helena Blackwood sale a la venta el próximo martes.
La voz de la editora, al teléfono con Evelyn, sonaba cargada de esa electricidad estática que solo precede a los grandes lanzamientos. N