La placa llegó a Madrid un viernes de octubre.
Sophie lo supo a las nueve de la mañana porque la recepcionista del bufete le mandó una foto por mensaje antes de que ella llegara al despacho. No una foto del proceso de instalación. Una foto del resultado: la placa ya en la pared, junto a la puerta del despacho de Sophie, en el metal oscuro que el bufete usaba para todos los departamentos con la única diferencia de que este era nuevo y que ninguna otra placa junto a ninguna otra puerta en todo el