El rechazo llegó un lunes de julio.
No como Olivia había esperado que llegaría si llegaba. No con el frío oficial de una notificación por correo electrónico con la firma del editor y el agradecimiento estándar por el envío. Llegó como un mensaje directo desde la cuenta de la redactora jefe de la revista: tres párrafos, con el nombre de Olivia en el primero y el título del texto en el segundo y en el tercero la razón.
El texto no está listo para nosotros todavía. Tiene una frase en el segundo pá