La reunión fue un martes de la primera semana de diciembre.
Nathan llegó al edificio del West Side a las diez menos cinco. Lucas lo esperaba en la entrada con el abrigo puesto y los documentos bajo el brazo, lo que significaba que llevaba ahí al menos veinte minutos revisando lo que ya había revisado la noche anterior. Porque Lucas era el tipo de persona que comprobaba una vez más lo que ya estaba comprobado no por inseguridad sino por el mismo instinto con el que un piloto revisa los instrumen