Near.
Ni Leander ni yo podemos creer que esto realmente esté ocurriendo. La tenemos a ella debajo de nosotros, gimiendo despacio, mirando nuestros ojos, con sus paredes calientes y mojadas apretando de forma asfixiante. Y no paramos de mascullar palabras al azar porque por un momento nos sentimos estrangulados. Ella envuelve el miembro de Leander con mucha entrega y eso me enloquece al imaginar cómo podría sentirse en mi lugar.
Su rostro deslumbrado por el momento, esos jadeos y los latidos acel