En las afueras de la Torre los Guardias consiguen mover un banco para que se sienten, y se mantienen alejados de ellos, vigilando.
—Espero que seas rápido. Puedo sentir la sangre de mi compañero hirviendo.
—Sé muy bien cómo se siente eso —dice Merlín, sonriendo un poco. No se atreve a mirarla a la cara al decir: —Todo lo que pasó, me ha hecho… reflexionar. Y yo… no quiero llevarme a la tumba cosas que tal vez no sepas, o no
Dania suspira.
—Averigüémoslo.
—Hubo una bruja que nos ayudó a… encontr