—Clark, entrégame a jade—. Él frunció el ceño, ¿por qué debía entregársela?, se preguntó.
—¿Por qué tengo que entregártela? Tú y yo acordamos algo, no lo olvides. Este mi pago fue nuestro trato, te ayudaba si me la entregabas y yo te entregaba, Alastor—
—Pensé que eras más inteligente, ¿en serio creíste en un Cirius, los reyes del engaño? Qué patético—
Espetó Alastor con repudio. Olivia seguía tirada en el suelo, sus ojos se empezaban a cerrar lentamente y Arlo estaba muy inquieto. Jade lloraba