—¿Tienes un diagnóstico a su sangrado? ¿No se supone que si la mordía todo estaría bien?—
—Es lo que te dijeron, ¿por qué me preguntas a mí?— respira pesado.
—¡Maldición!— se lamenta echando su cabello hacia atrás y cruza sus brazos caminando de un lado a otro. Escucha el gemido de ella y se acerca con rapidez para preguntarle cómo se siente.
—Mi amada… — Ella abre los ojos y se encuentra con los de él, quien la observa preocupado y besa su mano varias veces.
—¿Dime que ya te sientes mucho mejo