A la mañana siguiente muy temprano el alfa despierta, su miembro está erecto y lo acaricia suavemente volviéndose a acomodar en la cama, pero abre sus ojos de golpe y se sienta, los recuerdos de un sueño extraño llegan a su cabeza, había soñado con jade, la perseguía porque quería hacerle el amor, el sueño se sentía tan real, pasó la mano por su cara y la puerta fue abierta entrando su beta por ella
—válgame la diosa, tápate ese animal salvaje— voltea el rostro y él se pone de pies sin ningun