La noche cayó y arlo cabeceaba en una silla tratando de no dormirse, pues estaba cuidando de ella.
Arlo se espanta al ver la figura de Alastor parado frente a ella
—vete a dormir, la curare— él se va y la toma en sus brazos, la lleva a su cama y le quita la ropa, pues no iba a lamerla sucia como estaba por todas las hierbas de curación, ya que son muy amargas.
Sus ojos admiran su físico, esta vez la tuvo que ver completa y simplemente cerró los ojos sintiendo como su miembro se ponía duro y