Como siempre papá tan generoso, por eso lo adoro siempre ayuda al que no tiene a nadie para instruirse. Ambos levantamos las manos junto a otro grupo. El profesor nos separa de los que no poseían arma y comenzó a poner a prueba las armas.
—Harvey Wood. —Harvey sostiene su arma, inhala profundo antes de pasar al frente. —Así que mataste a un lobo —murmura el profesor viendo un libro que tenía en su mano. —Bien.
El profesor llama a tres chicos nuevos y les ordena pararse firme sin mover un múscul