No era una llegada cualquiera. No era el regreso de un hombre cansado después de un día largo. Era el retorno de un líder que acababa de cerrar, para siempre, uno de los capítulos más oscuros de su vida.
El portón se abrió con suavidad y Takeshi avanzó por el camino de piedra acompañado por Erika. A ambos lados, hombres del clan se mantenían firmes, respetuosos, en silencio. No había palabras de pésame. No había gestos exagerados. Solo miradas que se inclinaban levemente a su paso. Respeto puro