Dante salió de la habitación con pasos firmes y su silueta proyectó una sombra alargada bajo la luz cruda del sol que se filtraba por los ventanales del pasillo. Fabio lo siguió de cerca, su expresión tensa, como si supiera que algo estaba a punto de explotar.
Afuera, el calor era sofocante, y la multitud de hombres reunidos, vibraba con una energía densa y peligrosa. El murmullo de voces se convirtió en un silencio tenso cuando Dante apareció en el umbral, con los hombros anchos, la mirada oscu