Capítulo 99: Venganza Silenciosa.
Lía llegó a casa con el rostro sereno, aunque por dentro el corazón aún le temblaba. Caminó
por el largo pasillo hasta el jardín, donde encontró a Nicolás jugando con los niños. Su risa
—esa mezcla de autoridad y ternura que solo él sabía tener— llenaba el ambiente de una
calidez que contrastaba con el torbellino que ella traía en el pecho.
Al verla, Nicolás detuvo el juego y se levantó, limpiándose las manos.
—¿Dónde estabas, Lía? —preguntó con esa voz grave, más curiosa que severa.
Ella no re