Ariadna entró a su habitación, su esposo estaba recostado sobre la cama y cargaba a su hija sobre su pecho. Se quedó quieta sin hacer ningún ruido para poder disfrutar más tiempo de esa hermosa imagen.
Durante los primeros días en casa con su hija, apenas habían dormido. Pero eso no importaba, amaban a su pequeña. Estaban consciente que el ser padres no sería una tarea para nada fácil y que siempre tendrían que estar en alerta y asegurarse de dar lo mejor de ellos. Ahora, dos meses después ya h