Por la sonrisa que Charlotte tenía en su rostro, era obvio que solo estaba tratando de fastidiarla y con suerte crear un problema entre ella y Alexander. Estaba dispuesta a ponerla en su lugar, pero su esposo pareció leer sus intenciones. Él rodeó su cintura y la sacó del restaurante.
—Esa mujer está loca —musitó ella cuando ambos estaban dentro de su auto.
Alexander se inclinó hacia ella para abrocharle el cinturón, después la miró y tomó su barbilla.
—Solo quiere provocarte. No dejes que s