Ariadna abrió los ojos y lo primero que vio fue el rostro de Alexander tan cerca que podía sentir su respiración. Sonrió al recordar el magnífico momento que compartieron. Sentía que no había sido solo sexo, era algo… especial.
Había querido a Alexander desde que se casaron o quizás desde mucho antes, no estaba segura del momento exacto en el que había decidido ceder a lo que sentía por él. Alexander era alguien de quien se podría enamorar con facilidad. Hasta podría asegurar que en ese mismo m