—No importa. —Bufó Kairi, calmando un poco su temperamento al ver la preocupación maternal brillando claramente en los ojos de Meredith—. Tienes un par de días para convencerlo de hablar conmigo, supongo. Aun quiero que Shiry lo conozca, si no ya lo habría matado yo misma —gruñó—, pero como tú, soy una madre ante todo, así que le daré otras oportunidades, al menos hasta que se acabe el tiempo de visita que había calculado tener aquí. —Se encogió de hombros, tratando de aparentar indiferencia an