—¿Kairi, dulzura? —Los parpados de Kairi se agitaron levemente ante el llamado tan cariñoso y maternal de Meredith—. ¡Está despertando, está despertando! —Se oía entusiasmada y aliviada, también. ¿Pero por qué? ¿Y a quién le hablaba? ¿Quién más estaba ahí?
Trató de abrir los ojos, pero de inmediato una luz cegadora la obligó a cerrarlos, y de repente se sintió híper-consciente de lo doloroso que todo se sentía. Todo su cuerpo le dolía, incluso respirar se sentía doloroso.
Planeaba continuar c